domingo, 5 de abril de 2009

Keynesianismo en primera línea




“Si un gobierno se abstiene de regular y permite a las cosas tomar su propio curso, las mercancías esenciales rápidamente toman un nivel de precio fuera del alcance de todos, excepto de los ricos. La falta de valor del dinero se vuelve evidente, y el fraude al público no puede ocultarse más”. Así hablaba John Maynard Keynes hace más de sesenta años. Y ahora, con la actual crisis económica sus ideas han sido desempolvadas por muchos para intentar salir de esta complicada situación.
La regulación por parte de los estados interviniendo bancos, aseguradoras, cajas podía hacer pensar a muchos que una de las decisiones a nivel internacional más acuciantes era reformar los sistemas de regulación a nivel mundial que tenemos como el FMI. Pero tras la pasada cumbre del G-20 en Londres un cambio tan de raíz no se planteó y quizás es lo que necesitemos. Avances se han firmado, las intenciones ahí están, como regular y controlar los paraísos fiscales, también estar pendientes en todo momento de los fondos de alto riesgo y la inyección de más de un billón de dólares para reactivar la economía, pero en mi opinión son pequeños parches que van a perpetuar un sistema poco igualitario y que tenderá a seguir reproduciendo crisis.

Piore y Sabel en La segunda ruptura industrial planteaban un keynesianismo internacional como fuente de progreso y estabilidad a nivel mundial. Es una medida arriesgada ya que son muchos los países que conforman el mundo en el que vivimos y lograr unos organismos limpios y seguros reguladores de todo el espectro económico internacional no resultaría fácil pero si que creo que podría ayudar a que por lo menos existiera un mayor control y una previsión mayor de un posible problema.

La especialización flexible es otro de los postulados a los que se refieren Piore y Sabel al tratar las modalidades de transición del modelo fordista. En este caso la producción se centra en el interés del consumidor, en buscar aquellos espacios que no quedan cubiertos con la producción masiva. La pequeña y la mediana empresa son los motores productivos compitiendo con las grandes corporaciones introduciendo el producto artesanal y de calidad como el bien de referencia en estas PyMes. Y es que incluso un tejido empresarial delimitado se ha ido forjando entorno a estos núcleos productivos nuevos y competitivos.

Muchas grandes corporaciones lo que han hecho es utilizar la idea de traspasar parte de la producción de sus empresas a estas PyMes, donde el trabajador tienen en numerosas ocasiones unas condiciones de empleo peores.


La mala gestión de las empresas a lo largo de estos años de bonanza económica ha ido provocando que las empresas no puedan soportar la situación actual y tengan que despedir a muchos empleados, contratar a otros en pésimas condiciones y estamos observando que realmente los que siempre pagan los platos rotos de las irresponsabilidades de otros son los trabajadores, parte primordial en el desarrollo pero en muchos casos menospreciada.

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