domingo, 17 de mayo de 2009

Desarrollo territorial y progreso


El modelo de la especialización flexible, el ejemplo de Emilia Romagna, vuelve a mi mente cuando intento buscar soluciones o posibles salidas a la actual crisis económica mundial. El ahorro, la contención en el gasto por posibles males mayores , debe dar paso a la inversión e innovación, a fórmulas nuevas que agrupen o integren aquellos sectores del mercado que no habían sido cubiertos.

Por medio del desarrollo territorial se busca que se articulen y creen condiciones para que las empresas puedan llegar a ser competitivas. Hay que conseguir un autodesarrollo en las distintas regiones para no depender tanto de aquello que viene de fuera. Se tiene en cuenta que los mercados sean abiertos, competitivos (que vendan al precio que alguien esté dispuesto a comprar), que haya un control en la producción, certificación de calidad de los productos, etc.

La Unión Europea toma nota de lo que pasa en esta región de Italia y hace de la especialización flexible, o por lo menos lo intenta, su forma de extender el desarrollo. A España llega esta tendencia por el IMPI, y en la Comunidad Valenciana por medio del IMPIVA. En este caso la Red de Institutos Tecnológicos y las distintas univesidades valencianas se alían para apoyar las casi quince ramas industriales de la zona: cerámica, muebles, textil, juguete, calzado,etc. La idea de este proyecto es mantener un criterio de servicio público donde los territorios están conectados y en los que se compensan los que tienen mayor superávit a los que no.


En Andalucía, por su parte, lo que se tomó en cuenta fue el desarrollo rural, donde se forman mancomunidades en las que un conjunto de municipios comparten una visión de unidad y comunidad, pero surge el desarrollo desde los propios municipios.


Entre las características comunes que podemos destacar cuando hablamos de Desarrollo Regional podemos citar: la importancia de la diversidad de los productos, la puesta en práctica de políticas funcionales para lograr mejoras competitivas y de innovación; la gestión tecnológica en centros especializados en ello; la imprescindible presencia de las Pymes; redes de empresas que aglutinen el trabajo y por último redes institucionales que proporcionen servicios a empresas para el avance de las mismas.


Hasta Latinoamérica fue llevado este modelo de desarrollo, pero no funcionó. Se llegó con teorías, seminarios, libros, conferencias y en casi todas las ocasiones fracasó. En estos países lo que ha resultado es el desarrollo endógeno, no utilizando teorías de otros, sino por medio de su propia iniciativa y teniendo en cuenta sus necesidades han evolucionado muchas regiones.


Y es que de esta forma, desde los propios ciudadanos es desde donde debe surgir el cambio y optimismo hacia una desarrollo posible y sostenible.

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