lunes, 18 de mayo de 2009

La fuerza del trabajo en grupo


El trabajo en grupo no es una tarea fácil. Es complicado organizarse, sacar tiempo para quedar, repartir las tareas, pensar en el horizonte hacia donde queremos que nuestro trabajo vaya... Hay que echarle fuerzas y ganas. Trabajando solo te organizas sin depender de nadie, te ordenas el tiempo como quieres; pero en un trabajo en grupo los inicios necesitan de una gran inversión de esfuerzo y también serenidad para que no se desmorone el "arma productora de conocimiento" y no surjan emparejamientos o una jerarquización de las funciones.


Empiezas un trabajo con esta metodología y parece que te introduces en un mundo nuevo de relaciones sociales. Las personas se van conociendo, intercambiando opiniones, se toleran (aunque solamente lleven un par de clases sentándose al lado). Se establece un espacio en el que se adecúan las actitudes porque todos queremos obtener un fin concreto; es una especie de terapia en la que va surgiendo el conocimiento y se producen cambios a nuestro alrededor.


Pero es importante que este grupo de trabajo sepa hacia dónde quiere ir, el horizonte, para ello antes de todo es analizar la realidad saber en qué punto nos encontramos, para luego interpretar y proponer qué falta, qué no falta, por qué, etc.

En un espacio de innovación de este tipo ha de estar presente aquel que va a ser receptor o beneficiario de nuestra propuesta: el cliente.


Y es que muchas veces, como dice Confucio: "Las cosas no cambian porque en el fondo nosotros no queremos que cambien". Así que saltándonos este estatismo que promulga el pensador chino, nos ponemos manos a la obra para analizar e interpretar lo que ya hemos recopilado, hay que atreverse a formular cosas nuevas, siguiendo el método y evitando el aburrimiento e intentando que lo que propones sirva para algo.

domingo, 17 de mayo de 2009

Desarrollo territorial y progreso


El modelo de la especialización flexible, el ejemplo de Emilia Romagna, vuelve a mi mente cuando intento buscar soluciones o posibles salidas a la actual crisis económica mundial. El ahorro, la contención en el gasto por posibles males mayores , debe dar paso a la inversión e innovación, a fórmulas nuevas que agrupen o integren aquellos sectores del mercado que no habían sido cubiertos.

Por medio del desarrollo territorial se busca que se articulen y creen condiciones para que las empresas puedan llegar a ser competitivas. Hay que conseguir un autodesarrollo en las distintas regiones para no depender tanto de aquello que viene de fuera. Se tiene en cuenta que los mercados sean abiertos, competitivos (que vendan al precio que alguien esté dispuesto a comprar), que haya un control en la producción, certificación de calidad de los productos, etc.

La Unión Europea toma nota de lo que pasa en esta región de Italia y hace de la especialización flexible, o por lo menos lo intenta, su forma de extender el desarrollo. A España llega esta tendencia por el IMPI, y en la Comunidad Valenciana por medio del IMPIVA. En este caso la Red de Institutos Tecnológicos y las distintas univesidades valencianas se alían para apoyar las casi quince ramas industriales de la zona: cerámica, muebles, textil, juguete, calzado,etc. La idea de este proyecto es mantener un criterio de servicio público donde los territorios están conectados y en los que se compensan los que tienen mayor superávit a los que no.


En Andalucía, por su parte, lo que se tomó en cuenta fue el desarrollo rural, donde se forman mancomunidades en las que un conjunto de municipios comparten una visión de unidad y comunidad, pero surge el desarrollo desde los propios municipios.


Entre las características comunes que podemos destacar cuando hablamos de Desarrollo Regional podemos citar: la importancia de la diversidad de los productos, la puesta en práctica de políticas funcionales para lograr mejoras competitivas y de innovación; la gestión tecnológica en centros especializados en ello; la imprescindible presencia de las Pymes; redes de empresas que aglutinen el trabajo y por último redes institucionales que proporcionen servicios a empresas para el avance de las mismas.


Hasta Latinoamérica fue llevado este modelo de desarrollo, pero no funcionó. Se llegó con teorías, seminarios, libros, conferencias y en casi todas las ocasiones fracasó. En estos países lo que ha resultado es el desarrollo endógeno, no utilizando teorías de otros, sino por medio de su propia iniciativa y teniendo en cuenta sus necesidades han evolucionado muchas regiones.


Y es que de esta forma, desde los propios ciudadanos es desde donde debe surgir el cambio y optimismo hacia una desarrollo posible y sostenible.