martes, 3 de marzo de 2009

Píldoras


Una pequeña dosis de Epicuro para empezar hizo que todo el trasiego de la llegada a la sesión se frenara. Sorprendió a muchos esta primera toma de contacto, el poeta griego no es muy recurrido por los facultativos en estos días.

Y tras la ingesta de esta píldora literaria la clase se transformó en un espacio distinto al que estamos acostumbrados. En dos grupos nos dispusimos a comentar y reflexionar lo que había sido nuestro recorrido académico. Desde el colegio, al instituto y luego a la universidad... habíamos visto distintas formas de llevar una clase y en esta ocasión teníamos la oportunidad de expresar qué males endémicos de la educación nos gustaría superar para no encasillarnos en las contraindicaciones o efectos secundarios de la medicina del saber.

El mal o incluso epidemia, en algunos de los casos, que contagia a la profesión es la pérdida de interés tanto del profesorado como del alumnado por el conocimiento. Los primeros se conforman con seguir un historial, mantener un tratamiento inamovible de contenidos que transmiten a los estudiantes; y éstos, sitiendo cómo con el paso de los años necesitan "píldoras de saber", reclaman al doctor-educador la dosis correspondiente de motivación y contenidos actualizados. Al no tener este remedio caen en la sumisión y el pasotismo que un placebo del conocimiento conlleva.

Píldoras y terapias como las de la primera sesión son necesarias para que los alumnos-pacientes echen atrás la vista y recuerden su papel de estudiantes, y creo que también sirve para los facultativos, en este caso los profesores de la asignatura, para comprobar la demanda y expectativas de los alumnos, y así, día a día, poder seguir recetando "píldoras del saber" para sanar las dolencias de esta sociedad infectada por el acodomamiento y la desmotivación.


1 comentario:

  1. Gracias por tu aportación. Seguro que la incorporaré en mi próximo escrito, por supuesto citándote ..... es una reflexión coherente con lo que allí se quería que ocurriese, y puede ser que ocurriese en algunas de las personas presentes. Ahora te pediría que te acordaras de lo que has podido aprender en estos tres días de clase y que comentaras esos aprendizajes. Creo que siempre será de un gran interés para tí cuando lo vuelvas a leer dentro de un mes o un año ..... y ahora es imprescindible para seguir dando pasos en el camino de la innovación. Un abrazo, Roberto Carballo

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